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Mostrando entradas de abril, 2012

Somos como una red.

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Nuestra vida es como un hilo que cada día vamos tejiendo lentamente. Un hilo de acá, otro hilo de allá, y las vidas se van encontrando, entrelazando, haciendo nudos. Va surgiendo un tejido lindo, colorido. En el arte de la vida, somos los artistas. ¡Y qué artistas !. Hay momentos en que varios hilos se encuentran, y todo depende de nuestra arte en tratar los hilos y en trabajar la urdimbre y la trama. Podemos unir los hilos y hacerlos fuertes, o romperlos y crear un punto falso, un vacío, una ilusión. Cuando rehuso unirme a otros hilos y hacer con ellos un nudo o formar un tejido, estoy sellando mi fracaso, pues, al  primer golpe de un viento más fuerte, mi hilo puede romperse. Cuando yo descubro la fuerza del amor que impulsa hacia la unión y que forma la tela, me vuelvo fuerte, imbatible; y mi vida se va fortaleciendo con los valores de miles de otras vidas. Hay hilos blancos, rojos, amarillos, negros, de todos los colores, de todas las matices, unos más débiles, otros más fuertes. Per…

Sabiduría es...

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Sabiduría es dolor transmutado.



Rudolf Steiner.



Todos somos ciegos...

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Todos somos ciegos.  Ciegos que ven.  Ciegos que, viendo, no ven.




José Saramago.



El bajo continuo.

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"Una relación de pareja se desenvuelve como un concierto barroco. En lo alto suena una gran variedad de bellísimas melodías, y de fondo, un bajo continuo que dirige y lleva las melodías, dándoles peso y cuerpo. En la relación de pareja el bajo continuo reza así: “Te tomo, te tomo, te tomo. Te tomo como mi hombre y me doy como tu mujer. Me doy como tu hombre y te tomo como mi mujer. Te tomo y me doy con amor”




Bert Hellinger. El amor del espíritu.



Bendice el que bien dice.

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John Mason transmite una ilustración sobre un hombre que se unió a un monasterio en el cual a los monjes se les permitía hablar tan solo dos palabras cada siete años.  Al transcurrir los primeros siete años, el novato se reunió con el abad quien le pidió que exprese sus dos primeras palabras. La respuesta fue: “Comida mala”. Pasados otros siete años, tuvo la posibilidad de expresar otra vez dos palabras. Sentenció: “Cama dura”. Siete años después, veintiún años después de haber entrado al monasterio, el hombre se reunió con el abad por tercera y última vez. Le preguntó: “¿Y cuáles son tus palabras esta vez?”. “Me voy”. “No me sorprende”, le dijo el clérigo disgustado. “¡Todo lo que has hecho desde que llegaste ha sido quejarte!”.
Queja, queja y queja. Hay personas que todavía no han comprendido cuántos regalos de Dios están arrojando a la basura con sus repetidas quejas. ¿Cuáles son estos presentes? El regalo de la vida, El regalo de la vida social, El regalo de la palabra, El regalo de la me…

Meditar es ser inocente del tiempo.

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Meditar es una de las grandes artes de la vida, quizá la mayor. No se puede aprender de otra persona. En eso está su belleza. No tiene técnica ni, en consecuencia, está sometida a ninguna autoridad. Cuando tú aprendes a conocerte, te observas a ti mismo, te observas cómo andas, cómo comes, cómo hablas y lo que dices y lo que sientes…; cuando caes en la cuenta de todo lo que eres en ti mismo, sin restricción y sin selección…ése es el comienzo de la meditación. Por eso puedes meditar cuando estás sentado en un autobús o cuando vas andando por un bosque lleno de luz y sombras, o cuando oyes el canto de los pájaros, o cuando miras el rostro de tu mujer o de tu hijo.

Carlos. G. Vallés.
Del libro: Cuéntame cómo rezas.




La primera tristeza.

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Hoy, la senda que serpentea en el bosque está cubierta de hierba. En medio de la soledad, alguien preguntó a mis espaldas: - ¿No me reconoces? - Algo recuerdo -respondí-, pero no sé exactamente tu nombre. - Hace mucho tiempo fui tuya -me dijo- aquella primera Gran Tristeza tuya cuando tenías veinticinco años.
Una leve humedad brillaba en el borde de sus ojos, como el reflejo de la luna del lago. Asombrado me detuve y dije: - Aquel día eras oscura, como las nubes de los monzones; hoy pareces la dorada imagen del otoño después de la estación de las lluvias. ¿Has perdido todas aquellas lágrimas?
Con lentitud me miró, me amó y me dijo: - ¿Recuerdas que aquel día no querías consuelo alguno, sino solo tu tristeza para siempre? - Así fue -le respondí, avergonzado-. Pero desde entonces han pasado tantos años que lo olvidé.
Tomé su mano en las mías y le dije: - Pero tú has cambiado. - Lo que antes era tristeza se ha tornado en paz - dijo ella.



Un Príncipe de Paz.

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A pesar de tener todos los motivos para ser una persona frágil y angustiada, Jesús se volvió un hombre fuerte y pacífico. No temía ni a la muerte ni al dolor. Hablaba de la superación de la muerte y de la eternidad con una increíble seguridad. Era tan seguro, que se exponía a situaciones de riesgo y no se refrenaba para decir lo que pensaba. Jamás alguien tuvo el valor de decir lo que él afirmó en sus discursos. Aunque la muerte es el más antinatural de todos los fenómenos naturales, Jesús hablaba de vencerla como si fuera un ingeniero del tiempo.( Mateo 24-29). Jesús no enfermo su alma, se convirtió en un Príncipe de Paz en medio del caos.

Augusto Cury.

Que tengan todos un hermosa Pascua de Resurrección.♥


Tu amor...

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Tu amor Nunca debería ser ofrecido a la boca de un extraño, sólo a alguien que tenga la valentía y la audacia para cortar con un cuchillo pedazos de su alma para después tejer con ellos una manta para protegerte.


Hafiz.


Lo que descubrí de la felicidad...

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Lo que descubrí es que la felicidad no es algo que sucede. No es el resultado de la buena suerte o del azar. No es algo que pueda comprarse con dinero o con poder. No parece depender de los acontecimientos externos, sino más bien de cómo los interpretamos. De hecho, la felicidad es una condición vital que cada persona debe preparar, cultivar y defender individualmente. Las personas que saben controlar su experiencia interna, son capaces de determinar la calidad de sus vidas, y eso es lo más cerca que podemos estar de ser felices.


Mihaly Csikszentmihalyi.